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LA VOZ Y EL SONIDO

LA VOZ Y EL SONIDO COMO VIA DE SANACIÓN.

El sonido y la voz pertenecen a cada pueblo y cultura, a cada individuo desde los tiempos ancestrales.  Cada voz es única. Todos los pueblos que aún han conservado la capacidad de recordar continúan usando la voz y el sonido,  ejecutado con instrumentos sencillos,  para sanar cuerpo y alma.   Indegenas del alto Orinoco utilizan hoy dìa  su voz y una maraca en sus rituales.  El sonido se considera medicina.

El sonido y la música son naturales en todos los seres vivos aunque si no lo practicamos sencillamente lo olvidamos.  Se ha instalado en nosotros la creencia de que el desarrollo de la voz y de la propia musicalidad es para otros, o aquello de que no cantamos bien, o que no te gusta tu voz.   Muchas personas adultas tienen fijada esta creencia en la mente pero no es verdad.

La buena noticia es que podemos dejar de creer en esto, y solo si asì lo deseas, en tan sólo los primeros minutos de una sesión de cantoterapia, un trabajo vocal  simple. Puedes   recuperar el poder de tu voz sintiendo libertad, soltura, felicidad, equilibrio y mucho mas. Algunas personas necesitan mas tiempo como es natural.

El sonido es pura magia, puede ser utilizado para ayudar en numerosos desequilibrios físicos, psíquicos y emocionales.   En las clases o talleres  aprenderemos a descubrir  uno de los instrumentos más poderosos  que tenemos:   NUESTRA PROPIA VOZ.

En estas paginas vas a ir familiarizandote con el método, hacer por tu cuenta algunos ejercicos y algunas historias que te haráncuidar y tomar consciencia de tu voz.

He estado meditando mucho sobre la capacidad de sanación del canto. ¿Qué es sanación con la voz ? Durante mucho tiempo he sido muy prudente con este concepto.  SANACIÓN es un concepto poderoso, que en el fondo de nuestra alma, todos buscamos.  Sanación es comprensión, conocimiento profundo, aceptación, reconciliación, armonía, amor y respeto auténtico por uno mismo.  De este modo sí, es posible la sanación.  Hay muchos caminos para la sanación, cada uno ha de encontrar el suyo,  sin embargo no conozco a nadie que haya transitado el camino del descubrimiento de  su propia voz y que no se haya encontrado con estas riquezas en un grado u otro.

Vengo de una familia venezolana del sur, en ella la música, los cantos y los  cuentos eran tan naturales como cualquier otra ocupación,  expresarse era como comer, contando las batallas del día o los sueños, que por locos que parecieran los compartimos juntos, la alegría se dejaba sentir de muchas maneras, tararear, silbar, bailar o cantar, era lo común. Por las  tardes, mi abuela igual que algunas vecinas del pueblo, sacaban sus sillas a la calle y las recostaban de la pared, para tomar el fresco y conversar, era una costumbre en  muchos pueblos, cada una y desde la acera contaban sus anécdotas o algunos  cuentos, a veces fantásticos otras veces muy reales,  pero mi abuela cuando contaba algo las hacía callar a todas, era su voz lo que realmente  atrapaba, ella de alguna manera con esa forma pausada y convincente les tranquilizaba, y esperaban el final de la historia con igual ilusión. A veces la llamaban para acompañar y despedir a algún vecino moribundo, ella como sanadora natural utilizaba todos sus recursos en aquella única sesión. Era una mujer admirable y siempre decía la palabra es muy poderosa, hay que saberla usar.

Algunas tardes practicaba mis canciones en la calle, todos los que pasaban por delante escuchaban sonrientes  y eso me daba alegrìa, era mi público fiel, aunque en ese momento solo era un guiño al arte,   cantar fue una salida fácil para acompañar los ratos de soledad de mi infancia, más adelante pude trabajar y vivir del canto.

Tengo el testimonio de muchas personas que han encontrado, más bien, reconocido su verdadera esencia amorosa a través de su voz, del canto, de haberse dejado sentir por su sonido arrullador o por el el sonido  de cuencos, flautas y cuerdas conectadas al amor y a la belleza. Mi hijo con 5 años escuchaba el tema de una película de F Zeffirelli, “El Campeón” su música es de una tristeza absoluta y lloraba escuchando aquel pasaje. La primera vez que fuí a ver una Ópera vì  El fantasma de la Ópera, en un Teatro de Los Ángeles, y deje que esas voces maravillosas me tocaran el corazón, me hizo llorar varias veces!    más adelante, en varias de mis actuaciones me comentaban que sentían especial emoción en diferentes momentos de mi actuación, pude entenderlo finalmente y guardé  muchas sensaciones que ya iré compartiendo. En El Paraninfo de la Universidad de La Laguna, un señor, hindù o al menos eso me parecía, estaba en un Concierto que para nosotros era uno más, muy tradicional, natural y eso si muy hermoso, lleno de recuerdos por Venezuela y su gente, y tradiciones,  cerró los ojos durante casi todo el Concierto, al final me acerqué y le dije: me ha llamado la atención que cerrara usted los ojos y me respondió, estaba conectado, escuchandote con mi corazón, llegue alterado, disgustado y me voy reconfortado  y alegre. Allì comenzó todo.

Muchas veces me ha dado pudor de confesar el lado trascendente y espiritual que contiene la voz.  Pareciere que decirlo cerrara las puertas a las personas que no sienten ese lado espiritual de la vida, y sin embargo,  con el descubrimiento de la voz propia y colectiva, se pueden abrir a experiencias intensas y profundas, que nos hacen saborear la esencia de la vida.

El canto es sólo un medio, y la voz un instrumento, tan seguro y poderoso como cada uno de nosotros seamos capaces de descubrir. En los talleres y encuentros se facilita ese modo de descubrirse uno mismo y a los demás.  La voz y el sonido compartido nos descubren una fraternidad hermosa y sana.  Es fácil al menos descubrir la belleza y el amor que compartirnos a través de la voz. 

Podemos aprender  a modular nuestra voz para utilizarla en aquellas áreas que necesitemos sanación.  La conciencia corporal nos hace sensibles a aquello que de otro modo se nos pasaría.  Y todo ello a través del trabajo de respiración, de sonidos vocálicos, cantos naturales y mantras o cantos sagrados. Apoyados en el silencio que nos abre un espacio para la contemplación y la conciencia.

Nos podemos apoyar en el sonido de diferentes instrumentos como: piano, cuatro, ukelele, guitarra, laud, tambores,cuencos tibetanos, de cuarzo, crótalos, flautas y otros instrumentos etc.  Las sesiones de sanación por el sonido son potentes cuando permitimos profundizar en ellas y darnos el tiempo que nuestro cuerpo, emociones y alma necesitan para abrirse y florecer.   Recibir periódicamente unas sesiones de sonido sin duda nos harán “viajar” y reconocer la esencia. De este modo podemos recuperar la salud, entendida de un modo amplio.

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